martes, 29 de julio de 2008

RECAMBIO AUTOMÓVIL Y GASOLINERA DE

DON JUAN ÁLVAREZ DÍAZ (1935-1965)

Articulo recibido de: Bruno Juan Álvarez Abreu

Cuando ahondo en lo más profundo de mi memoria en busca de su primera imagen, esa imagen que iba a perseguirme omnipresente a lo largo de cuarenta años de mi vida, encuentro en el rincón más lejano una escena precursora. Una empresa modesta, hospitalaria, reducida. Sentado junto al amplio salón-industrial donde el olor a petróleo refinado mezclado con agua para lavado de automóviles, mi padre y otras personas de rostros difuminados por el aturdimiento. Mi padre Juan Álvarez Díaz, estudiante del colegio de los hermanos de las Escuelas Cristianas. Estudia Cultura General para defenderse en el futuro con destreza, se especializa en una asignatura, hoy desconocida, -Teneduría de Libros-, materia que los institutos técnicos y las escuelas universitarias la han reemplazado por la moderna informática de gestión. Soporte que le ayudara a instruir una pequeña explotación de servicios para toda clase de automóvil que ya es aseveración en La Orotava.
A abandonar el colegio de San Isidro se incorpora a trabajar en Telégrafo de misiva, con pantalón corto, eran tiempos difíciles para familias de clase media, concretamente para hijo de chofer, -D. José su padre, "chofer de Ascanio", con el número siete de expedición del carné de conducir en la provincia de Santa Cruz de Tenerife-. Más tarde ingresa en la banca "Morales". Desaparecida la banca es contratado por Don Fernando Hernández López industrial de esta plaza, para ocupar el cargo de oficial-encargado de su industria de repuestos y accesorios de todas clases de automóviles en la Calle de Calvario. Muchos hombres y mujeres van cargados de historias y leyendas, que ellos mismos han ido construyendo con el paso de los años, mi padre dedicó media vida a la explotación de Estación de Servicios. En 1.931 contrae matrimonio con mi madre, M. del Carmen Abreu González modista de caballeros, que en su restringido estudio de confección, en una desaparecida casita bucólica situada en intermedio del añejo callejón de Los Cuartos actualmente calle del Doctor Emilio Luque, educó a sus hijos, y enseñó a coser a varias muchachas. En el año 1.935, el mencionado D. Fernando Hernández López se decide compensar su industria, traspasándosela a una comunidad mercantil formada por mi progenitor y D. Miguel Linares Álvarez(taxista), para venta de accesorios de automóviles, gasolina etc..
Su comienzo no fue accesible, la guerra civil hace su presencia, mi padre es llamado a la retaguardia del regimiento de infantería de Tenerife nº 38, ejerciendo como auxiliar escribiente de la oficina, y para ocuparse de su rutilante sociedad industrial en La Orotava, solicita varios permisos a sus jefes militares. Con la ayudantía de sus hermanos Pepe, Pancho, María Rosa y Carmen, pudo controlar su pequeña explotación. Finalizada la guerra civil, decide separase de su asociado D. Miguel Linares Álvarez, por biunívoca connivencia previa transacción mercantil, por el que a mi progenitor se le adjudica todas las disponibilidades del establecimiento, créditos etc., todo cuanto a la misma sociedad corresponde, proponiéndose seguirlo por su cuenta como dueño absoluto, iniciando una etapa prometedora con dos subalternos; Juan Santos Mesa, Jesús Gutiérrez conocido en el mundo del fútbol por "Borbolla" ex-futbolista del Celta de Vigo, y un auxiliar José Hernández conocido por Pepe el de las palomas o Pepe el de la calle Verde. Viviendo con mis padres y mis hermanas en la calle de Calvario, mi memoria persiste en busca de esa su primera imagen. Debía está ahí, en mi casa de la mencionada calle, conviviendo con mis padres y hermanas, en una década maravillosa, presenciando la escalera canaria, por donde se ascendía a la habitación, para emprender los deberes colegiales. Debería estar ahí, pero no aparece en mi memoria. Sí aparecen -ya borrados también sus rostros- los vecinos que convivían con nosotros y mi asombro al ver como se vivía en esa legendaria calleja. Esto es lo que alcanza el rastrear de mi memoria.
Indudablemente en la calle de Calvario, han habido pintorescos establecimientos mercantiles y comerciales, los que compartían con mi padre al principio de la década de los cuarenta, bajando por la derecha: el Café Parada, la escuela de dª. Lucía Mesa, la venta de D. Saturnino Rodríguez, la pensión y restaurante de Fariña, la barbería de D. Pepe el portugués, la perfumería de dª. Armenia Gutiérrez, la carpintería de D. Juan Hernández Bethencourt, alfarería de D. Aniceto Pérez, barbería de Perico, tapicería de Pepe Quevedo, ultramarino de Los Molinas, taller de mecánica de Villavicencio, comestibles de D. Balbino Pérez, Pensión El Malagueño y Taberna de la Vieja de Santa Ursula. Por la izquierda carpintería de García y Cruz, barbería y comestibles de D. Antonio Álvarez "el cañón", recaudación de Hacienda, la FAST, el bazar del alemán Germán Haller, la oficina de Correos, tipografía de Don Lorenzo Castro, Hotel el Suizo, herrería de Toribio Quintero, la mercería del libanés D. Najib Bou-Absi(conocido por D. Felipe), herrería de D. Francisco Delgado, bodega de D. Manuel García con vinos de Chiclana importados de la provincia de Cádiz y comestibles de D. Cipriano Hernández Escobar.

En 1.944, el gobierno de la posguerra promulga la triste Tarjeta de Aprovisionamiento para desapoderar combustible o lubricantes a los propietarios de vehículos. D. José Ponte y Méndez recordado sacerdote de La Perdoma, para desplazarse a su parroquia, y acontecer sus tareas pastorales, cuando se enteran las autoridades a través de un malsín que parecía ser amigable, le imponen una aquiescencia, que consistió, en cerrar el surtidor por tres meses. Sin embargo el 14 de Mayo de 1.945, visitaba España el director de la Texas Company, William Brenstes, quien contribuyera a gran medida al envío de gasolina a la España Nacional, en 1.936. En la empresa se organizó un grupito tertuliado que lo bautizó con el apelativo el "Tin". Los domingos celebraban variadas gastronomía típica en las fincas de: Maestre Juan de La Florida, El Pozo del Rincón, y en la casa de D. Casiano en las cañadas del Teide. El "Tin" lo formaban; Los taxistas de la parada del Llano -parada de los ricos, renombre que se le impuso por deambular con las gentes ricas del pueblo-; Agrícola González el de los chistes, Miguel Toste, Cristóbal González, Ángel Salamos, Miguel Linares, y Justo Hernández. El técnico Villavicencio, - proyectador de cintas en el cinematógrafo Atlante, -para los jóvenes de hoy, papá de Julito el mecánico-. El tapizador Pepe Quevedo, -incansable, un gran maestro y una excelente persona-. El camionero Chanillo "El Cubano", -entrañable y recóndito de mi padre-. Los señores; D. Fernando Méndez de Ponte, D. Sebastián Fernández, D. Casiano García Bartlet. Y el General D. Lorenzo Machado y Méndez-Fernández de Lugo. Para acalorar la tertulia, hacían usanza del admirado guitarrista villero Eustaquio Regalado Cairós conocido por "El Cojo Regalado", que con su clásica imagen, con guitarra al ristre, protagonizaba divertidas anécdotas. Otro personaje acompañante del contertulio, Don Eduardo Gutiérrez chofer del volquete, en el que se transportaban los garrafones de caldo tinto del país, y alforja para gastronomía. Asimismo contaban con los servicios de un reputado cocinero, Rafael Hernández, -conocido por "El Moneda", la ayuda de este maestro era fundamental para los componentes de la peña, todos disfrutaban de su cocina. En agosto de 1949, mi padre, solicita del Excmo. Ayuntamiento de La Villa de La Orotava, autorización para trasladar él depósito y surtidor de gasolina de la calle de Calvario, a la esquina con la plaza de FRANCHI Alfaro, en su parte del naciente. En el año1947 sufre una paralice por trombosis, cuando solo contaba con 42 años de edad, tardó bastante en recuperarse para acedar sus negocios, pone a frente del mismo a José Hernández y a su hija María Lola con solo 12 años de edad. Tres años más tarde contrata nuevos operarios; Gilberto Rodríguez y Carlos Sacramento.
Posteriormente solicita de la Alcaldía autorización para llevar a cabo el proyecto de construcción de una casa de dos plantas en la calle Calvario, para instalar un nuevo modelo de industria de lavado, engrase, y limpieza de toda clase de coches de acuerdo con nuevas reglamentaciones y avances tecnológicos. Al comienzo de los años cincuenta constituye una sociedad civil particular "Álvarez y Delgado", para venta de materiales de carpinterías con D. Francisco Delgado González, la compañía tuvo pocos años de vida, liquidándola en septiembre 1954 de mutuo acuerdo. En Diciembre del mismo año, lleva a cabo un nuevo proyecto, solicitando autorización de la Alcaldía, para edificar un stand en la esquina de FRANCHI Alfaro, e instalar en el sótano una bomba de aire para cámaras y cubiertas, colocando en la planta principal una pequeña oficina y exposición de productos lubricantes. Su afición por la lectura era patente, con frecuencia visitaba la biblioteca de la centenaria sociedad del Liceo Taoro del que fue socio protector. En Agosto de 1965, aquejado de su padecimiento, completamente ciego, cesa en los negocios representativos de productos, consistentes, en gasolina, aceite, petróleo, etc., decidiendo traspasárselo -por acuerdo con su familia- a su hija Josefina, que regenta la explotación con los tres empleados existentes; Sixto Díaz Afonso, Francisco Díaz Afonso y Honorio Rodríguez. Falleciendo dos meses después el 27 de octubre de 1965.

Desisto de todas esas imágenes que llenan los cuarenta años de mi vida. Ahora, al comprobar mis vanos esfuerzo por recobrarla, cuando compruebo que la memoria de un hombre es tan frágil como la memoria de un pueblo.