FUNDADOR Y PRIMER DIRECTOR DEL COLEGIO FARAIS DE LA OROTAVA
Nace entre trigales, viñedos y árboles frutales, en la finca de El Ratiño, La Perdoma, el 20 de diciembre de 1897, hijo de Cristóbal y Cecilia, honrados y humildes labradores del lugar, bautizado en la parroquia de San Juan Bautista de Farrobo, el 28 de diciembre de 1897, aun no existía la parroquia de La Perdoma. De sus padres recibe mucho cariño y atención pero poca ayuda económica. Asume el papel de tutor don Abrahán Morales, que paga 5 pesetas mensuales a Los Hermanos de Las Escuelas Cristianas de la Villa para que cultiven tan privilegiado y despierto niño.
Los
Hermanos los invitan a estudiar en el Noviciado de Las Islas Baleares. Farraís viaja con 11 años porque vez en ello la posibilidad de acceder a la cultura, a la formación intelectual, al desarrollo de sus enormes facultades. A los 16 años nuevamente en la Islas Canarias dando clases como maestro en las Escuelas Cristianas de Santa Cruz y en Aruca. En Gran Canarias es maestro de alumnos bastante mayores que él que intentan sabotearle las clases, burlase de su juventud, pero Farraís impone su carácter serio y disciplinado haciéndose respetar, e incluso lo piden para el curso siguiente. Hace el servicio militar y al salir decide no continuar con los Hermanos.
ograba hacer sonar con armonía las cuerdas de las guitarras, bandolinas, bandurrias, timplillo y laúdes. Al compás de alegres sonidos de la orquesta animar bailes, piñatas, carnavales y cuantas fiestas se presentaran en el alrededor. Fue organista y animador del coro parroquial de La Santa Cruz una vez que se eleva a parroquia, siendo un gran colaborador de su primer párroco don Manuel Fernández. Componía himnos religiosos y patrióticos, tanto la música como la letra eran del mismo Farraís. Don Manuel Farraís muere con apenas 45 años, no encontraron remedio a la hidropesía que se le presentó y en junio de 1943 fallece cuando la vida parecía ofrecerle grandes perspectivas. los pies en esta
tierra. Pues sí, los tenía y además en la Zamora. El joven Manuel, llevaba moto, como es típico en todo joven de la Perdoma que se precie, y nadie supo nunca muy bien en el pueblo de la Orotava a que se dedicaba aquel despabilado joven que pasaba como un rayo por sus calles. Aquel joven moreno, barbilampiño, de sonrisa franca y tímida, fue nada más y nada menos que el artífice de crear el primer colegio privado de Segunda Enseñanza en el Valle de la Orotava y del cual salieron los profesionales, en todas las ramas de la producción, que contribuirán al soporte y desarrollo económico y social, durante la década de los años 40 y 50, en el Valle. Es fácil recordar a un futbolista, a un ciclista, a un boxeador... por el bien tan inmenso que ha producido para la sociedad de su época, pero recordar a un educador, que ha provocado la aparición de médicos, juristas, arquitectos..., eso no tiene casi sentido, es hasta de mal gusto.





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