martes, 29 de julio de 2008

SENSIBILIDAD TURÍSTICA

CARRETERAS Y SEÑALES

Artículo recibido de: Lorenzo Soriano

Una vez que nuestro visitante llega a su elegido destino, y tras haber pasado el primer filtro de la llegada y su ubicación en su residencia temporal, accede, tanto en transporte individual o en grupo, a uno de los mayores y mejores atractivos que nuestras Islas disponen. Esto es, transitar libremente entre nosotros, mezclarse, descubrir nuestros rincones más recónditos y nuestros paisajes más bellos. Para llegar a todos estos sitios, necesita el uso de nuestras carreteras.

Si somos conscientes de que somos lo que somos, una región turística por excelencia, y de que vivimos de lo que vivimos, debemos estar a la altura de lo que se espera de nosotros, e incluso superarnos y marcar ejemplos y pautas para otras regiones.

Nuestras carreteras son bastante buenas y ayudan a que todas las poblaciones tengan las mismas oportunidades en el reparto de la famosa tarta turística.

Sin embargo, la falta de sensibilidad turística se nota en la inmensa mayoría de las rutas.

Cortes de tráfico inapropiados e inadecuados, con cualquier pretexto, personal no especializado organizando los desvíos, éstos, mal señalizados, peligrosos, horas de retenciones por trabajos mal organizados, obras interminables con respeto absoluto únicamente por el calendario laboral más escrupuloso.

Se molesta y mucho, se abusa y mucho de la paciencia del ciudadano nativo, pero, ¿y la sensibilidad con el visitante? Somos conscientes de que le podemos estropear una parte importante de sus únicas vacaciones anuales.

Dónde esos avisos, letreros, anuncios, sensibles con lo que somos, una región turística. Dónde esas indicaciones amables y respetuosas con nuestros visitantes. Cómo se distingue una región turística con ánimo de perdurar y de cautivar a nuestros principales clientes.

Habrá alguna vez algún político, responsable, concejal o técnico que enfoque su trabajo desde esta óptica y perspectiva.

Hay villas turísticas ejemplares, por sus indicaciones y por su sensibilidad en cuanto a ruidos, recogidas de basuras, señalización de salidas y atracciones, pensadas para personas extrañas y que, con casi toda seguridad, no hablen nuestro idioma.

Hagamos algo al respecto, pero con respeto al turista, pongámonos en el lugar del visitante y dejemos ver lo mucho que nos interesa su visita, su vuelta y su satisfacción, demostremos nuestras sensibilidades turísticas y exijamos su implantación. Nos va todo en ello.